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EL PUEBLO JUDÍO EN LA EUROPA MEDIEVAL.


EL PUEBLO JUDÍO EN LA EUROPA MEDIEVAL.

Los judíos eran perseguidos en Europa. Era común en las monarquías medievales que buscaban expoliar sus riquezas o evitar las inmensas deudas que con ellos contraían. El carácter monoteísta de la religión judía genero a su población la enemistad de muchos pueblos de la Antigüedad. Era el miedo a lo distinto en un mundo poblado por religiones politeístas. La aparición del Cristianismo, que también cree en un solo dios, significó un punto de inflexión para los hebreos. Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano, la Iglesia irá diseñando un proyecto l en el que se tenía a los judíos como el pueblo “deicida” por los que los utilizarán como cabezas de turcos de todos los males.

La Edad Media fue un periodo terrible para los judíos europeos. Durante toda la Edad Media, siempre hubo una larvada corriente popular antijudía, exacerbada por el recelo que muchos cristianos sentían por el enriquecimiento de un sector de los mismos, considerados como usureros. El estallido de la persecución contra los judíos en los reinos cristianos estuvo en íntima relación con la crisis bajomedieval, convirtiéndose en verdaderos chivos expiatorios de muchos de los males que aquejaron a las sociedades medievales. Motines y levantamientos de campesinos, y de grupos populares urbanos derivaron, en muchas ocasiones, en asaltos a juderías y asesinatos de judíos. Tampoco se puede obviar la presión ejercida por el fanatismo de un conjunto de clérigos que enardecieron y empujaron a masas de cristianos contra sinagogas, haciendas y vidas. A causa de esta persecución, que les prohibía en la mayoría de ciudades ejercer como soldados, agricultores o abogados y casarse con cristianos, los judíos se vieron obligados a dedicarse a profesiones que, como los prestamistas o los recaudadores, aumentaron los prejuicios contra ellos. El cobro de intereses en un préstamo, estaba mal visto moralmente entre los cristianos. Y en no pocas ocasiones, los deudores cristianos aprovechaban un estallido de violencia religiosa para asesinar a sus acreedores.

Con la expansión de la peste bubónica entre 1346 y 1353, se extenderán los rumores de que los judíos envenenaban los pozos de agua y muchos tuvieron que huir a Polonia.

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